En enero de cada año impar se celebra en Riosucio, Caldas, el Carnaval de Riosucio o Carnaval del Diablo, una de las fiestas más emblemáticas de todo el país, que atrae miles de visitantes tanto nacionales como extranjeros y que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.
El carnaval consta de tres etapas principales. Comienza a gestarse en julio del año anterior con la etapa de Preparación, conformada por la instalación de la República Carnavalera y Los Decretos, dos actos de carácter satírico que se realizan en julio y agosto respectivamente.
El Convite, en diciembre, constituye la etapa de Sanción, en la que se anuncia que el pueblo ya está maduro para el carnaval.
La etapa de Consumación llega con la celebración del carnaval caracterizado por la figura del diablo, cuya entrada en procesión al pueblo es uno de los principales eventos de la fiesta.
El evento principal del Carnaval de Riosucio es el Desfile de Cuadrillas, comparsas tradicionales riosuceñas que con disfraces y música evalúan el mundo y la vida.
Las cuadrillas tienen diferentes temáticas, siendo políticas, sociales, religiosas, ecológicas, costumbristas, satíricas o serias y son completamente originales, no repitiéndose nunca de carnaval a carnaval.
La fiesta tiene su epílogo con la Quema del Diablo, un acto simbólico en el que se quema una pequeña estatuilla rellena de pólvora, marcando así el final del reinado del diablo del carnaval y esperando su retorno dentro de dos años.
El Carnaval de Riosucio es una manifestación de identidad y resistencia cultural, donde se preservan las tradiciones ancestrales y se fortalece el sentido de comunidad entre los habitantes de este pueblo de Caldas, y una muestra de la riqueza del mestizaje triétnico en la región.